Las averías de coche más comunes producidas por el propio conductor

Incluso el coche más fiable puede fallar si no le damos un uso adecuado. Muchas veces, la razón de que nuestro coche se estropee antes de tiempo es culpa del propio conductor. Hoy te contamos qué pequeños vicios debes evitar para no dañar tu coche:

1. No revisar los neumáticos de manera periódica. En muchas ocasiones, esperamos a pasar la revisión anual para que los mecánicos comprueben la presión de nuestras ruedas. Lo ideal es revisarlas, al menos, una vez al mes. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de que se desgasten de manera irregular o de que sufran un pinchazo mientras conducimos, lo que puede ocasionar graves accidentes.

La presión que deben tener nuestros neumáticos viene especificada por el fabricante en el manual del coche.

2. Mantener el pedal del embrague pisado durante una parada. Esta costumbre de no dejar de pisar el embrague durante, por ejemplo, un semáforo en rojo, es muy perjudicial para tu coche. El sistema de embrague se desgasta por el rozamiento constante de sus piezas internas.

Lo que debes hacer en estas circunstancias es dejar el coche en punto muerto, sin pisar el embrague. Además, tu pierna te lo agradecerá.

3. No utilizar el aire acondicionado. La utilización del aire acondicionado alarga la vida del compresor, consigue la correcta lubricación del sistema y reduce el riesgo de fugas de gas.

Nuestro consejo es que enciendas el aire cada dos meses unos 10 minutos, no importa la temperatura a la que lo pongas.

4. Mantener la mano en la palanca de cambios aunque no se esté utilizando. Aunque no lo notemos, la mano apoyada en la palanca está presionando los mecanismos internos del cambio, lo que produce desgaste y holguras en los rodamientos, los sincronizadores, etc. y, con el tiempo, esto se traduce en que las marchas no entren de forma correcta. Por este motivo, nuestro consejo es que sólo coloques la mano en la palanca cuando vayas a cambiar de marcha.

5. Abusar de los frenos. Pisar constantemente el pedal del freno puede ocasionar importantes problemas en nuestro coche. Por ejemplo, aumentamos el desgaste de las pastillas y de los discos o deterioramos el líquido de los frenos, lo que puede ocasionar que el sistema de frenado no funcione correctamente y aumente las posibilidades de accidente.

Nuestro consejo es, que siempre que puedas, realices el freno motor, o lo que es lo mismo, que intentes frenar reduciendo las marchas. Asimismo, siempre es aconsejable utilizar marchas cortas cuando se realice una bajada prolongada o cuando se tome una curva; los frenos trabajarán menos y tendrás más control sobre tu vehículo.

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